Dame tu mano, aun cuando tus dedos se resistan a tocarme,
quiero sentir el tacto de tus yemas, aunque éstas no quieran alcanzarme,
debatamos sin herirnos con palabras...
Lectura completa en:
Soledad sostenida
Un saludo.
Akasha Valentine Escritora y Poeta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario