No hay luz sin oscuridad ni cielo sin infierno. Los ángeles no pueden ser idolatrados si las figuras demoníacas no representan el mal. Y en este balance de confusión peso mi corazón y decoro con amargas palabras mis labios, donde digo lo que no quiero decir y hablo sobre emociones que no deseo expresar. Conscientes somos los mortales de que el tiempo que nos ha sido entregado no es eterno, y aun así abrazo con fervor a la esperanza y me refugio entre sus brazos anhelando estar contigo para siempre, en la eterna inmortalidad...
Lectura completa en:
Eterna señora del tiempo
Un saludo.
Akasha Valentine Escritora y Poeta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario